dimarts, 14 d’abril del 2009

Tu mismo...*



Es extraño. Aunque todo lo es. Sueles envidiar al querido, al ver un pequeño detalle insignificante de importancia. Tal vez porque por un instante ha servido para alguien, para algo, existe y es. Eso es lo que somos, lo que los otros piensan de nosotros. Quien nos quiere nos da vida minuto a minuto. Y a cada pálpito se crece el segundo vital.


De desgraciados o faltos de suerte hay en todos los rincones, pero quien más quien menos recibe día a día amor incondicional de algún tipo de alguien cercano. O al menos es pensado por alguien.

Esta girafa no suele ser envidiosa y ni mucho menos celosa, dicho sea de paso. Aunque es inevitable sentir cierta soledad cuando ves esa pequeña muestra, un gesto simple y sencillo en el aire que vale mas que el te quiero mas grande del mundo. Porque la sencillez te llega donde lo demás forzado de por si tan solo roza. No se engaña si se siente querido. Pero quiere mas, como todos. La ambición tampoco es su rasgo, aunque aquí lo pueda parecer.


Pero es que verdaderamente lo que le pasa es que no se sabe lo que se ocurre. Por ello se busca en la jungla el verde y falto querer. Porque mas allá de toda nube rasgada, mas allá de toda mirada intensa, de todo amor contenido, mas allá de eso, estas tu. Tu a solas con tu. Y eso es duro creedme. Siempre confíe en que hubiera mejor enemigo que uno mismo. Pero siempre supe que eso era mentir.


En fin, lección aprendida, la soledad no es el adjetivo maldito ni el estado imperfecto. Si existo es porque alguien ahora me esta queriendo. Si existo es porque aprendo a quererme con mis centenares defectos y mis escasas pero preciadas virtudes.

Soy como soy, debo cambiar, pero al fin y al cabo soy una buena girafa.

Empezarse a querer, para poder querer y dejarse querer es lo que se sigue.




estima't...



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